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jueves, 31 de octubre de 2013

La Huella de Adaras 2009

Nombre: LA HUELLA DE ADARAS 2009

Añada: 2009

Denominación de Origen: ALMANSA


Uva: 60%Garnacha Tintorera/ 30%Monastrell/ 10%Syrah
Precio aprox.: 5’75€ encontrado en Enterwine

Cuando empecé el blog (hace ya siete meses de eso) uno de los vinos que me entusiasmo, fue para ser más concretos la tercera ficha, el Aldea de Adaras un gran joven de Bodegas Almanseñas.
Un vino que mostraba el carácter de la Monastrell en otra de las DO, en las que se suele hacer y con mucha clase. Esta vez es un hermano mediano (aunque es el primer vino que hicieron) el que os presento, La Huella de Adaras, uno de los principales pilares de esta bodega junto a Adaras y La Vega de Adaras. En este caso es un vino tinto con un coupage de Garnacha Tintorera, variedad muy presente en el Levante y que a mi precisamente me encanta, con Monastrell y Syrah, de esta última me interesaría ver cómo quedaría un monovarietal por esa zona.

En La Huella de Adaras, la Garnacha Tintorera es la que tiene más protagonismo, cosa que se hace notar. Es un vino que tiene 11 meses de crianza entre tinas de acero inoxidable y barricas de roble. Esto último lo he podido averiguar navegando por ahí, ya que la web en concreto no se pronuncia, así que si alguien me puede echar una mano, se agradece.
Con una muy buena RCP, estamos ante un vino hecho a conciencia, vino que demuestra la potencia de sus variedades en Almansa, que lejos de domarse en madera, la engaña y le dice que lo acompañe, es el primogénito de la bodega, el que abrió paso a los demás, el que le dijo a la gente: Eh! Que estamos aquí! El que pico piedra, pero siempre da la mano de sus creadores y su tierra, y eso, se nota. Vamos a dar voz a este vino, que año tras año llega para seguir dándose a conocer.

En copa muestra un color rojo picota muy profundo, con tonos violáceos.
En nariz es una bestia parda, muy gruesa e intensa, ataca con frutos negros licorosos, acompotados y una regaliz muy potente, seguidos de especias como la pimienta y el clavo. Un segundo paso deja entrever aromas de sotobosque, cedro y resinas.
En boca es una chulada, te tiñe de frutos del bosque el paladar, pinta tus papilas hasta la saciedad y hay una que se adivina por encima de las demás, el madroño! Con ese sabor tan característico de fruto rojo salvaje y una punta de licor en plena madurez. Compota de ciruelas y moras también, señores la sensación seria, como tomar esos Eau de Vie de Cassis, vamos aguardientes de Cassis pero en seco, sin esa punta de dulzor, mucha clase la fruta de este vino. Sigue acompañado de pimienta blanca, regaliz, mentolados y sotobosque. La acidez esta equilibrada y los taninos son apenas perceptibles. Ahumados y tostados hacen su aparición, junto a un leve deje de caramelo, una delicia.

Vino opulento, carnoso y jugoso, absténganse los seguidores de vinos tánicos, de corte fiel a la fruta roja con madera, a los envejecimientos y crianzas típicas, aquí la fruta salvaje de bosque se desmelena y presenta como actriz principal, una elfa del bosque que reclama su puesto en el reino del gusto.
Maridara a la perfección con embutidos, quesos curados, carnes rojas y yo me voy a decirle a mi suegra, que me prepare unos callos, que este vino se los merece!
Buscadlo, compradlo y  volved a compradlo, repetid ya que el precio lo permite y ante todo, disfrutadlo, porque yo:


Ya lo he hecho!

             
                       

jueves, 25 de julio de 2013

LAYA 2012

Nombre: LAYA

Añada: 2012

Denominación de Origen: ALMANSA


Uva: 70% Garnacha tintorera/ 30% Monastrell

Productor: Bodegas Atalaya para Orowines

Precio aprox.:4,95 € (cellercandani) y (Enterwine)

Bodegas Atalaya es otro de los proyectos de Orowines, esta vez en la provincia de Albacete, este proyecto lo dirige un Australiano de origen español, Frank Gonzales que cuenta con 25has de viñedo, en cual la mayor parte de él es predominante la Garnacha Tintorera (uva autóctona de Almansa) y Monastrell.
En este otro proyecto de Orowines, de esa gran sombra que es Juan Gil, se ocultan tres obras de arte, Alaya, La Atalaya y Laya. La tercera es la que veremos a continuación, el benjamín de la familia.
Como siempre que hablo de estos vinos jóvenes, normalmente comento algo como: No por ser, el pequeño, el joven, el benjamín, bla, blablá… a de ser peor. Esto es porque si el joven es bueno, imaginad el potencial de los otros, si alguien con un producto inferior o superior a 5€ tiene un cuidado, un esmero, un cariño y una seriedad por ofrecer un producto mas que digno, que debemos esperar de sus hermanos mayores? Pues mucho, pero se agradece que todo lo mencionado anteriormente, se encuentre también en los benjamines de la familia.
Pues esta pequeña obra de arte, cuenta con un paso por barrica de cuatro meses, suficientes para gestar una buena idea que quede plasmada en el tapiz.
 En copa se nos muestra con un precioso color cereza oscuro, un ribete violáceo acompaña dando una pincelada de color a la oscuridad, un profesor de pintura que tuve, me dijo en su día: Para dar oscuridad, para ennegrecer algo, para sombrear, utiliza siempre el Lila o Violeta, ya que el negro es ausencia de color y eso no existe. Este vino rebosa esos matices por doquier, con una caída de lágrima de las más elegantes y uniformes que se puedan ver en un vino joven.
La nariz esboza la idea, plantea carboncillo en el papel, trazos de lácteos, sombras de balsámicos, perfilan la fruta roja y negra, con una línea marcada, dura y potente, no hay miedo, herbáceo y floral, las lilas asoman porque esta es su época, una ultima mirada y vemos una idea envolvente, que tarda en salir de tu nariz, de tus recuerdos, de tu mente.
La boca es la definición de esta obra, hemos dejado los esbozos, hemos cogido el pincel y nos dedicamos a golpear con voluntad, determinación. La frescura con la que entra, es igual a la de una muñeca de pintor novel, tiene ganas, nos plantea un cuadro cotidiano, donde un hombre corta el césped y nos inunda ese recuerdo, las frutas de estío llegan a su punto final, la zarzamora sobre madura, despide ese olor dulzón y licoroso, más cerezas en el árbol, las fresas en la mesa, de lejos los eucaliptos los vemos bailar al son de los primeros golpes de aire, la mano es decidida, dura, imperturbable aun busca su trazo, como los taninos, jóvenes, pero bien integrados, esa idea de controlar e integrar es la acidez también, aunque esta esta hipercontralada, lo primero que aprende cada pintor que signo es suyo, que forma, que detalle lo hace marca y símbolo.
Al final todo es una obra de arte, de un artista novel, de un vino joven, una bomba de juventud, una bomba de sabores, el recuerdo de ella, no te pude dar nada mas que alegría, es el inicio de un grande, como el retrogusto de este vino que nos devuelve el recuerdo de su fruta.
Excelente ensamblaje, excelente principio y poco más hay que decir.
Maridara con casi todo lo que pongáis en mesa, guisos, caza, barbacoa, pastas, embutidos… Una joya enorme lo que nos ofrece Orowines con este vino, no tener una caja de este vino es un pecado, allá vosotros lo que queráis hacer con el, pero al menos disfrutadlo una vez, porque yo:


Ya lo he hecho!

viernes, 22 de marzo de 2013

ALDEA DE ADARAS


Nombre: Aldea de Adaras




Añada: 2012
Denominación de origen: Almansa (España)
Precio Aprox: 4,70€ (encontrado en CellerCanDani y Enterwine)

Bodegas Almanseñas, es un productor de la DO de Almansa, dedicado a crear vinos que expresen el potencial de esta tierra y lo consiguen, vaya si lo consiguen.
Con Aldea de Adaras os presento al más joven y reciente vino de este productor. Mono varietal de Monastrell 100%, tiene una crianza corta de 6-8 meses en tinas de acero inoxidable y barricas de roble francés.
En copa muestra un color Rojo picota intenso, en nariz una entrada de frutos rojos, zarzamoras i cassis al fondo, también un recuerdo láctico (yogur de fresa).
En boca es fresco, ligero y con peso, inundando toda la boca de matices, grosellas, moras, fresas, fruto rojo y negro bien integrados en armonía, pimienta, de fondo un recuerdo de regaliz y algo de mineral. La acidez mas que correcta para un vino tan joven.
En definitiva, un vino joven, no, Jovial! Que expresa muy bien a la Monastrell de la zona, una delicia de vino para tomar a unos 16º con embutidos y quesos grasos, haced la prueba y no quedareis decepcionados.

Diversión para el paladar y salud!